
De noche y de día, alerta.
Una vida dedicada.
Sombrero, gafas de sol y un pitillo en la boca.
Donde está la noticia, allí se encuentra.
Rodeado de putas, chivatos, camellos,
Mafiosos, gente de la peor calaña.
No vende su libertad por nada.
Tan honesto como crápula,
Cada noche duerme con una historia entre las sábanas.
Tiene una columna a la derecha
En las páginas de sucesos.
Escribe sobre perdedores e injusticias,
Con un humor tan negro
Que asquea paladares.
Todos lo aprecian, todos lo detestan.
Él va a la suya, capeando vientos,
Sin importarle nada.
Hay quien dice que una vez estuvo enamorado.
Rumores lumpen de bares de la mala saña.
Ella murió de sobredosis de hostias,
Quedó tan abstracta que tenías que entender
Mucho de arte para apreciarla.
(Aunque eso ya lo dijo alguien antes).
Nadie lo vio llorar, ni en ese momento
Ni nunca.
A la mierda se inmuniza uno, decía,
Yo sólo me dedico a narrarla.
Hace poco lo encontraron muerto
En su triste y destartalada casa,
Murió de viejo, eso no hay duda.
Su cuerpo apestaba, medio podrido ya,
Sin vida varias semanas.
Botellas de Jack Daniels,
Un sombrero, unas gafas
Y un cigarro apagado en la boca.
En su escritorio una máquina
De escribir con mil batallas a sus espaldas.
Enfrente, en el corcho, una foto,
Una virginal playa en las Bahamas.
Autor Fotografía: rahady

Bonito formato para contar una historia, es como una “oda al perdedor”.