November

November2

Una vez conocí a una chica llamada November.
¿Te lo puedes creer?
Era tan guapa y simpática que no podías
Evitar sentirte pequeño, diminuto,
Ni siquiera tus defectos resaltaban demasiado.
Oh, Dios, no paraba de sonreír,
Dando color a la fiesta.
Contaba historias divertidas,
Anécdotas sobre su país.
Un país frío y blanco,
De un blanco equivalente a su aterciopelada piel.
Todos la escuchábamos sin perder detalle.
Era el centro de atención indiscutible.
Las chicas no sentían envidia. Admiración, más bien.

Oh, November entró en nuestras vidas
Como una bala que te atraviesa.
¡Tanto calor para después tanto frío!

No paraba de gastar bromas
Y de hacernos la velada más agradable.
Sabía chistes en todos los idiomas
Y podía hablar tan deprisa y tanto
Que hubiésemos jurado que tenía tres pulmones.
Su cuerpo era justo y necesario.
La perfección a una regla por confirmar.
Sin embargo no era algo sexual
Lo que nos arrastraba a ella.
Era algo mayor.
En aquella fiesta cualquiera de nosotros
Habría dado la vida por fundirse con ella.
En ella.
Ser ella.

Oh, November entró en nuestras vidas
Como una bala que te atraviesa.
¡Tanto calor para después tanto frío!

Bailó unas piezas con nosotros.
Se movía como si bailase sola con el universo.
Lo hacía todo tan fácil que parecía mentira.
Adivinó nuestros nombres y nuestro pasado
Con sólo mirarnos a los ojos.
Otra de sus cualidades.
Una chica infinita.
Una infinita caja de sorpresas.
Jugamos al póquer y bebimos whisky
Hasta bien entrada la noche.
Ella nunca dejó de parecerse a una de las sirenas
Que encontró Ulises en su largo viaje de regreso a casa.
Tan hermosa que hería.

Oh, November entró en nuestras vidas
Como una bala que te atraviesa.
¡Tanto calor para después tanto frío!

Al final nos subimos al tejado a ver las estrellas
Y seguir charlando.
Nos contó que sus padres le pusieron ese nombre
Por un viejo tema de una desconocida banda de rocanrol.
Nos lo cantó a capela.
A todos nos pareció una historia fantástica
Y acabamos haciéndole el .
Vaciándonos.
Dejando el alma dentro de ella.
¡Tanto la quisimos en ese momento!
El amanecer nos pilló allí, en el tejado,
Desnudos y envueltos en una, todavía joven, anciana manta marrón.
Nunca vivimos un instante más feliz.
Fue maravilloso.
Nos quedamos dormidos con su sonrisa en las pupilas.
Al despertar había desaparecido.
Nadie la vio. A nadie dijo nada.
¿Dónde encontrarla?
Nadie la conocía. Nadie la había invitado a la fiesta.
Nos quedamos con sus palabras y
Su imagen en el recuerdo.

Oh, November entró en nuestras vidas
Como una bala que te atraviesa.
¡Tanto calor para después tanto frío!

Nunca más supimos de ella,
Por mucho que investigamos
No apareció.
No apareció.
Quizá no existió jamás.
¿Es posible que todos tuviésemos el mismo sueño?
Una vez conocí a una chica llamada November.
¿Te lo puedes creer?
Era tan guapa y simpática que no podías dejar de observarla.
Desde entonces todos los días me acuerdo de ella,
Y rezo todo lo que sé para conseguir volver a verla.
Oh, ella.
Oh, November.
November.
November.

7 Responses to “November”

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  1. Rosi Serrano says:

    Oh, oh, precioso poema… desde luego que me estás picando con todos estos poemas que nos acercas cada día, cuando creo que no nos vas a sorprender, leo el poema de turno y me quedo como ahora mismo… pensando en esa chica, november… precioso nombre. Un beso querido compi.

  2. Nuria says:

    Nunca está de más sonreirle a la vida

  3. Elena says:

    Seguro que existió, y existe. La felicidad, en cuanto uno se descuide, ahí está.
    ¡Me quedé atrapada con la nube pero ya he vuelto!

  4. cristina says:

    pues yo opino que si has escrito sobre ella es porque la has conocido. precioso a todas nos gustaría que nos describieran así alguna vez en la vida.

    • Sabes que conocí la felicidad. Sabes que he sido infinitamente feliz contigo. Sabes que tú eres November y que siempre lo serás. Pero la felicidad, Cris, se nos ha escapado, desapareció como la chica del poema. Un beso muy fuerte.

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