La sonrisa de Nerianne

Chica tiovivo1

Es curioso cómo pasan las cosas. Ella vivía con sus padres en el piso de al lado. Tenía 7 años. Y una nariz de payaso. Yo acababa de perder a mi mujer y a mi hija En un accidente fatal. Poco a poco, día a día, Había aprendido a dejarme morir. En esos momentos la realidad deja de tener sentido. Caí en un abismo, Un eco de silencios y lágrimas me inundaba. Entonces fue cuando se instalaron en el piso de al lado. Vinieron cargados de cajas e ilusiones. Diplomáticos, me dijo la señora, somos diplomáticos. La niña, que me miraba sonriente, me dijo: Y yo soy Nerianne y tengo nariz de payaso. Y en verdad la tenía y la lucía en su naricilla. ¡Cómo sonreía la bendita payasa! Tenía un año más que mi hija cuando murió. Un año más o menos. Y yo soy Nerianne y tengo nariz de payaso.

No soy un tipo muy sociable, no, no demasiado, Huyo de los formalismos. Así que siempre que podía, evitaba a mis nuevos vecinos. Si veía que ellos abrían la puerta, Yo hacía como que había olvidado algo Y cerraba la mía. Si me cruzaba con ellos en el garaje, corría al trastero. La niña Nerianne se dio cuenta de mis artimañas. ¡Tan lista era la enana! Y empezó a seguirme. Sus padres nunca estaban en casa. Cada vez que yo abría la puerta, ella salía Al descansillo con su nariz de payaso pegada. Yo retrocedía, me encerraba, esperaba. Volvía a salir y de nuevo la enana payasa. Me metía en el ascensor y ella a mis espaldas. Sonreía. Al principio no decía nada. Yo tampoco, la observaba. Movía la naricilla roja con gracia. Bajaba a por pan, me giraba En medio de la calle y allí estaba. Un día, después de muchos meses con Estos juegos, me paré enfrente de ella y le dije: ¿Qué es lo que te pasa, Es que no tienes vida, enana? Movió la naricilla. Soy Nerianne y tengo una nariz de payaso. Continué mi marcha y dejé, Como siempre, que me siguiera. Otro día, uno especialmente malo, me bajé al parque; Mi casa, con sus recuerdos, me devoraba. Me senté en un banco, en el reposa espaldas. Ella, la enana Nerianne, Me miraba en la distancia con ojos curiosos. Anda, ven, siéntate aquí, le dije. Dibujó una sonrisa inmensa y corrió hacia el banco. Saqué pipas y empecé a comer. Ella alargó la mano. Le di unas pocas. Y allí nos quedamos viendo la nada, Sin soltar palabra. Ella movía la naricilla de payaso Todo el rato. Al final acabé riendo, qué remedio, Qué gracia tenía la jodía. Me preguntó que por qué Andaba siempre triste y no reía Como estaba haciendo en ese momento. Le dije que la vida era complicada. Contestó que por eso ella era payaso, Para hacer reír a las personas Que tenían vidas complicadas. ¡Pero, por Dios! ¿De dónde había salido ese ángel de la guarda? ¿Quién me lo había enviado para salvarme?

Desde ese día bajamos a menudo al parque, Yo dejaba que me hiciese reír con sus chorradas. Comíamos pipas y Echábamos de comer a los pájaros. ¡Claro que me recordaba a mi hija! Y eso me destrozaba el alma. Claro. Mas me hacía olvidar la realidad y Olvidar por unos segundos La tragedia que me inundaba.

Un día, sin más, desapareció. Ni siquiera vi al camión de la mudanza. Quedé triste. Pero, ¿por qué? ¿Por qué? Al día siguiente, cuando salía de casa, Encontré en el suelo, junto a la puerta, Su naricilla de payaso. Roja. Muy roja. Y un papel. Un trozo de papel que contenía una sonrisa. La sonrisa de Nerianne.

Muchas veces pienso qué habrá sido de ella. Ya debe estar en la universidad, Con un futuro prometedor aguardándole. Seguro que será feliz Y habrá hecho feliz a mucha gente Triste con vidas complicadas. ¡Ay, Nerianne! Si al menos pudiese verte una vez más, Tan solo para darte las gracias. Sin conocerte, nada hubiese tenido sentido. Tú me salvaste del abismo, Del eco de silencios y lágrimas. Una niña de 7 años con una nariz de payaso. Esa naricilla que me regalaste Para que no me olvidase de sonreír. Ésa que me pongo a diario, Cada vez que decaigo, Y que llevo ahora puesta Mientras escribo estos versos Que jamás te harán justicia. Oh, Nerianne, donde quiera que estés, Sonríe, sonríe, sonríe, Para que pueda disfrutar, una vez más, De la sonrisa que me salvó la vida.

9 Responses to “La sonrisa de Nerianne”

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  1. Nerianne existe. Aunque no se llame así, ni tenga 7 años. Nerianne es un ángel de la guarda que se ha propuesto hacerme reír a diario, en el que, posiblemente, sea el peor momento de mi vida. Ella no me pide nada a cambio, simplemente está ahí, sonriendo. Y obligándome a sonreír, a levantarme del suelo, a seguir luchando. Ella seca mis lágrimas y me abraza como nunca antes nadie me había abrazado.

    Si algún día vuelvo a sentir la necesidad de compartir mi soledad con alguien, no me cabe la menor duda, de que cruzaré océanos a nado por ella. Ahora mismo no puedo. Necesito encontrar, en esa soledad, todo aquello que nadie ha sabido encontrar en mí.

    Este poema está dedicado a ella, es mi forma de darle las gracias, la única que sé.

    Perdonad que no conteste vuestros comentarios en esta entrada y que no visite vuestros blogs y que no conteste vuestros emails o vuestros mensajes. Ahora mismo no me apetece hacer nada. Nada. Pero, tranquilos, saldré de ésta. No me cabe la menor duda. Y, entonces, no seré el mismo, seré mejor. Por ello voy a luchar. Vosotros también me sacáis una sonrisa cada día. Veo el informe de Analytics y me dice me cada vez somos más en esta familia. Sois cientos las personas que visitáis mi blog. ¡Más de 5.000 páginas habéis visto el último mes! ¡5.000! Una barbaridad, me parece a mí, cuando el blog apenas tiene 3 meses de vida. Muchas gracias, mil gracias, por seguirme. De verdad.

    Y como no todo en la vida son tristezas, y el destino a veces te da una de cal y otra de arena. Me gustaría compartir con vosotros una alegría. En las próximas semanas voy a firmar mi primer contrato con una editorial. Ellos leyeron mis tres relatos publicados, siguen este blog, y, por alguna razón que se me escapa, creen que yo soy la persona que necesitan. Voy a firmar por un buen puñado de libros y me garantizo trabajo como escritor en los próximos dos años. ¿Qué ironía, verdad? Justo ahora que no tengo con quien celebrarlo. Así que, bueno, quiero que sepáis que el próximo día que nos veamos, si ya he cobrado el anticipo, el que paga las cañas es el mendalerenda, porque si con alguien he de celebrar esta pequeña victoria es con vosotros. Y con Nerianne. Y con la gente que me quiere. Un beso muy fuerte y un abrazo de verdad.

    Raül Pere

  2. Nerianne says:

    Gracias, gracias, gracias, mi pequeño Norkin Gilbert. Sonríamos juntos pese a las distancias, todas las distancias. Sonríamos siempre.

  3. Sandra says:

    ¿Por qué? ¿Qué pasa, Raúl?

    ¡Cásate conmigo!

  4. Sandra says:

    Y enhorabuena por los libros, que bueno

  5. Rosi says:

    Me has dejado impresionada por tus palabras, pero más por los sentimientos que encierras en ellas, esperemos que este bello y triste poema quede relegado en el olvido, no te abraces a los retazos del pasado… continua hacia adelante, ” hacia dónde esos pasos te lleven”. Sin palabras me has dejado a mí… Y mí más sincera enhorabuena por ese nuevo proyecto… y como dicen en ese famoso slogan ¡Tu, sí qué vales! Ánimo y a por ello. Un beso mi querido compañero.

  6. Carmen says:

    si a lo que te refieres es que has perdido a tu pareja y tu hija se muy bien por lo que estás pasando. hace dos años pase por algo parecido y no se lo deseo a nadie. de todo se sale. yo estoy aquí ahora. si necesitas hablar tienes mi correo. un abrazo…

  7. Pedro Gtz says:

    Es la primera vez que me paso pro aquí pero me ha gustado el poema. Es muy bueno, la relación él-ella está muy lograda… está muy bien

  8. Elena says:

    Estoy segura que de aquí a nada tus escritos serán más alegres, y perdona pero sí que tienes con quién celebrarlo!
    Enhorabuena, no todos los días se puede decir que uno es escritor.
    un beso

  9. María Jesús says:

    Me ha encantado..tierno, dulce..muy, muy, muy VIVO.

    Un abrazo

    María Jesús

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