El niño con zapatos nuevos
Empiezo este apartado con una frase que de vez en cuando adorna mi pizarra, es de Albert Einstein, uno de mis personajes favoritos: Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.
La voluntad es lo que me ha traído hasta este punto y la que me ha permitido tener dos libritos ya debajo del brazo. Es cierto que son dos libros modestos y que son en coautoría, pero eso no es lo importante. Lo importante es que, por fin, después de 7 años de silencio, he vuelto. Sí, he vuelto y lo he hecho con energías renovadas. Dice Lao Tse que Hasta el viaje más largo del mundo empieza por un primer paso. Éste es mi primer paso. Acabo de poner el pie en tierra y ya he descorchado una buena botella de champán. Espero que no te defrauden mis cuentos y que vengan muchos más. Este 2010 promete nuevas sorpresas, ya os iré contando.
Ah, que se me olvidaba. En ambos libros hay relatos buenísimos que no son míos, de hecho yo diría que los míos no son de los mejores. Tened muy en cuenta estos nombres: Lucía Belano, Rosi Serrano, Elena Azcárate, Cristina Losada, Manuel Trigo, y otros tantos, creo que en un futuro cercano darán mucho de qué hablar.
La Vacaciones del Detective
|
Cuando Fuimos Ángeles
|
Si te apetece leer alguno de mis relatos, tienes 3 opciones:
|
|
O también puedes pinchar aquí, en El Pub de Penny, en Cuando Fuimos Ángeles o en 9 Minutos, LEERLOS y dejar un comentario en mi blog. Te lo agradeceré la leche en verso. |
En este libro, que comparto con otros autores, fue donde publiqué por primera vez un cuento. El relato en cuestión era
Mis dos historias publicadas en este libro tienen un punto en común. Cuando Fuimos Ángeles (ganadora del Premio Fergutson de Relato Corto) habla del dolor y de cómo, a veces, podemos superarlo sumergiéndonos en la belleza de lo cotidiano. Belleza que, por otro lado, casi siempre nos pasa desapercibida. En 9 minutos (finalista del mismo premio) un señor imagina las vidas de sus compañeros de tren para no tener que pensar en la suya propia. Finalmente descubre en la mística de lo sencillo la verdadera felicidad.