
Gorrión de espalda parda y manchas negras.
Animal radiante que un día se coló
En la vida de mi pequeña. Cayó del cielo.
Como las cosas bien avenidas.
Torpe.
Como aquel niño que no controla movimientos.
Con pinzas, pan mojado en leche le daba mi hija.
Pasaron días, meses,
Y aprendió a volar.
Volaba suelto por casa, de un lado a otro,
Batía alas con cierta alegría.
Con mi hija se entendía como si hablasen una misma lengua.
Ella le regañaba,
Lo educó lo mejor que supo,
Y ciertamente logró prodigios.
Fueron tiempos felices,
El gorrión se convirtió en uno más de la familia.
Cuando regresábamos del trabajo, del colegio, del polideportivo,
Allí estaba planeando sobre nuestras cabezas
Para darnos la bienvenida.
Fueron tiempos felices.
Gorrión de espalda parda y manchas negras
Que mi hija crió para amarlo siempre y tenerlo a su lado.
Mas un día se marchó y de él nunca más supimos nada.
A todos se nos resquebrajó el alma un poco.
Mi hija quedó destrozada.
Un tiempo, demasiado tiempo.
Intenté explicarle que era ley de vida
Y que la naturaleza era muy sabia.
No logré apaciguar sus lloros con mis pretextos.
Hoy me acuerdo de ese asunto que ocurrió hace tantos años ya.
Ella, mi hija, mi pequeña que ya ha crecido,
Me ha dicho que se casa y que se marcha de casa.
¿Qué puedo hacer yo si abrió con el pico su jaula?
¿Qué hacer? Salvo esperar que el tiempo cicatrice mi alma.
Y reconocer que ante el dolor no hay pretextos que valgan.
Autor Fotografía: Ed Yourdon

I was very happy to see that my photo of pigeons swarming in the moonlight of Rome (near Piazza Cavours) was helpful to illustrate the poem in your blog.
Sincerely,
Ed Yourdon
Thanks a lot, Ed. The photo is great and is the ideal complement for this poem. Thank you for allowing that it should use it.
es precioso raúl, la verdad es que nunca te he leído tanto como hasta ahora y qué bien escribes macho. Thank you
Gracias, Cris. Me hubiese hecho mucha ilusión que me hubieses leído antes, cuando nuestro mundo era el mismo.
Me ha encantado la descripción del “síndrome del nido vacío”…sea cual sea el motivo que lo provoque..
Besos!
“Síndrome del nido vacío”, mmm, qué interesante. Creo que en el fondo debe ser una metáfora, ¿no? Ese gorrión, esa niña-mujer representarían al amor que se marcha, y el dolor que provoca cuando se va. ¡Un besazo!