
Un día lo vendí todo
Y me compré un viejo coche de segunda mano.
Conduje por carreteras desconocidas
Durante mucho tiempo.
El dinero se acabó y vendí el coche.
Con una bicicleta recorrí más
Mundo del que jamás hubiese imaginado.
Se acabó el dinero y tuve que vender la bici
Para comer y continuar el trayecto.
Comí. Fueron años maravillosos.
La gente que encontraba por el camino
Me ayudaba, agua, comida,
Recursos sanitarios para mis muchas heridas.
¡Oh, felicidad!
Todos me preguntaban que
Hacia dónde me dirigía.
No lo sé, no tengo ni idea, respondía,
Mis pasos lo dirán.
Siempre hay un lugar al que dirigirse
Y sobran las razones.
Lo importante es andar y no desandar lo andado.
Norte, Sur, da igual, son territorios
Que de alguna manera ya me habitan.
Dormía a la luz de la luna en verano,
Mientras que en invierno siempre encontraba
Algún buen samaritano, o alguna cueva,
O algún puente, si no, la policía me acogía
Para pasar la noche en una esquina de cualquier calabozo.
Tantas caras, tantos rasgos.
Todos me remitían a mí.
Todos ellos.
Todos eran yo.
Y, sin embargo, yo no era, ni soy, ninguno.
A veces debes recorrer tres veces el mundo
Para hallar lo que andabas buscando.
A ti.
A ti mismo.
Todavía hoy voy caminando.
Camino, camino y camino.
Ahora cuando me preguntan que hacia dónde voy
Respondo que donde me lleven mis pies.
Voy hasta el fin del mundo.
Voy hasta el fin de los días.
Voy en busca de mí mismo.
Voy hasta que me encuentre.
Del todo.
Completamente.
Voy hasta que tenga claro quién soy,
Entonces,
Pararé,
Y allí, donde quiera que sea,
Construiré una cabaña con mis propias manos.
Así será.
Seguro.
Autor Fotografía: Flowery *L*u*z*a*

Me lo pido… si algún día compañero, tengo la suerte de publicar un segundo libro, me gustaría que me “prestases” lo que has escrito, para que iniciase el camino que tiene que recorrer el lector…es exactamente lo que pienso yo. ¡Me encanta! Gracias por estas palabras, me has alegrado el día. Un beso.
Tú, Rosi, vas a escribir y publicar muchos libros, por suerte para ti y para nosotros, tus lectores. En cuanto a mis palabras, son todo tuyas.
Me alegro de que te haya gustado, pertenece a un libro de poemas que terminé el año pasado y que con suerte publicaré éste. Gracias.
Efectivamente, lo mejor es andar sin desandar lo andado. Es lo único bueno de madurar que uno se va encontrando a sí mismo después de un largo camino. ¡Me ha gustado Raúl!
Efectivamente, Elena. A veces tenemos que recorrer kilómetros y kilómetros, y días y días, para encontrar algo que siempre estuvo ahí. Es la vida. Muchas gracias.
No obstante, hay caminos sin salida. A veces debes desandar lo andado.
¿Sabes que una vez estuve en el fin del mundo?
Nuria, tienes que contarnos con detalle ese viaje… que seguro que nuestro amigo, nos preparará un itinerario con sus palabras. ¡Sigo diciendo que me encanta!