Indios y vaqueros, los buenos y los malos.
Todo el mundo es bueno.
Todos hijos de puta.
Así están las cosas, amigo.
Hablo de antes, no de ahora,
De la película de los sábados por la tarde.
Siempre daban una de indios y vaqueros,
Buenos y malos.
Indios malos, basura, indeseables, feos, escoria,
Hijos de puta con una puntería fuera de lo común.
Los vaqueros buenos, héroes, guapos, ecuánimes,
Ejemplo a seguir por niños como yo.
Al terminar la película salíamos a la calle,
A jugar. A jugar a indios y vaqueros, claro.
A mí me tocaba ser indio, no sé por qué.
Malo, basura, indeseable, feo, escoria, pero
Un hijo puta con una puntería de cuidado.
Creo que de ahí viene mi apego por los desprotegidos.
Los indios teníamos algo que los vaqueros querían,
Por eso nos mataban,
Cualquier mierda, tierra, oro, lo que fuese.
La gente mata por alguna razón, aunque parezca que no,
Los asesinos siempre tienen sus motivos.
A veces sólo ellos los saben.
Yo prefería morir a matar.
Es una opción.
Opciones tiene la vida.
Tener o aniquilar.
Prefería que me aniquilasen, morir dignamente.
Sin faltas.
Menudo trauma, me dijo mi novia, menudo trauma.
No, muñeca, le dije yo, una opción como otra cualquiera.
Opciones tiene la vida.
Pasivo, pasivo, a verlas venir, ya conozco a los de tu calaña,
Contestó.
Una leche, le dije, tener, defender ideales
Y esquivar balas, preciosa,
Si alguna vez hubieses sido india lo entenderías.
Lo nuestro no duró demasiado,
Obvia decirlo.
La gente, y ahí radica el problema fundamental,
No entiende a los perdedores.
Piensan que disfrutan recibiendo hostias.
Disfrutamos siendo indios, defendiendo hasta la muerte
Algo que nos pertenece,
Ya sea oro o dignidad.
O sea, me dijo otra novia hecha a imagen y semejanza
De la anterior, que tú eres un Robin Hood
En la época de los rascacielos, ¿no?
Muy gracioso, contesté yo, lo que a ti te pasa es que
Necesitarías un diccionario para saber qué significa
La palabra dignidad y aun así la confundirías
Con una marca de compresas.
Esta vez tampoco duró demasiado.
Si algún día me muero, si algún día tengo hijos,
Sólo les dejaré en herencia una cosa:
Un alfiler.
Mi legado.
Mi legado antídoto.
Yo, hasta en las situaciones más inesperadas,
Llevo uno encima.
Me ayuda a no olvidar quién soy
Y hacia dónde me dirijo.
Cada vez que tengo una estúpida cara de felicidad
Y una sonrisa que divide mi rostro en dos,
Me clavo la aguja en el primer sitio del
Cuerpo que se me ocurre.
El alfiler me hace estar alerta,
Saber que hay peligros,
Que el mundo está lleno de vaqueros y
Que debo ser más inteligente que ellos si no
Quiero perder la vida en el intento y
Quiero aumentar mi colección de cabelleras.
Uno no puede relajarse nunca.
En el momento que menos te lo esperas,
Te vuelan la tapa de los sesos.
Los perdedores sabemos que la batalla
Nunca está perdida de antemano,
Aunque lo parezca.
Siempre hay alguna película
En la que ganan los indios.
Pocas, pero alguna hayla.
El sol brilla para todos,
Ésta es una verdad irrefutable
Hasta que se demuestre lo contrario.
Aunque algunos se deleitan más que otros,
Porque de niños hicieron de vaqueros,
Buenos, héroes, guapos, ecuánimes y
Ejemplo a seguir por niños como yo.
Pero no hay que olvidar nunca que
Nosotros, los indios, tenemos una
Puntería del carajo
Y que no nos tiembla el pulso
A la hora de defender lo nuestro.
